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miércoles, 24 de febrero de 2021

El fracaso del sistema es evidente

Hoy el sistema está en evidencia. O el fracaso del sistema es evidente, da igual cómo se reconozca.

En los acontecimientos más recientes ya no sorprenden las numerosas agresiones por parte de la Policía Nacional, algunas muy graves como los disparos con munición real a un chico en Jaén que pudieron acabar con su vida o la bala que dejó sin un ojo a una mujer durante las manifestaciones de Barcelona en apoyo al cantante Pablo Hasel y a la libertad de expresión. 

En el primer caso ocurrió durante las protestas de una comunidad contra su policía después de que dos de los agentes dieran una brutal paliza a un hombre acompañado por su hija menor de edad, quien también recibió golpes y amenazas. Cabe destacar que estos agentes no estaban de servicio ni tuvieron motivación objetiva alguna para perpetrar tal salvajada de actos sin pudor, en plena calle y con gran cantidad de testigos. Y menos mal que fue así y pudieron pararlos.

Quedarán pendientes necesarias explicaciones sobre la agresividad de ciertos individuos jamás identificados y que tampoco parecen estar de servicio en estas y otras movilizaciones, así como el empleo por parte de la Policía de tácticas de bloqueo y acorralamiento de ciudadanos que muestran un comportamiento totalmente pacífico para después iniciar una grave represión precisamente cuando se reclama libertad para decir lo que se piensa y una justicia basada en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. 

sábado, 18 de mayo de 2019

Una especie natural

Creamos una sociedad. Creemos que vivimos en una sociedad, algo mucho más sofisticado que vivir en una manada, que volar en una bandada o que ahogarnos en un mar de peces muertos. Cambiamos el nombre y dejamos que mueran, sin matar. Matamos a los que asesinan sin nuestro permiso. La sociedad de los inteligentes, de los que no deberían usar gafas, de los que derrochan, de los que oyen lo que no suena, de los que poseen por azar. Aceptamos la supremacía del más fuerte, no hemos cambiado las normas. No las vamos a cambiar, tan solo los nombres. Elegimos los lugares y creamos un lenguaje para poder susurrar cuentos en la agonía. Y si no se escucha, inventamos otro lenguaje.

Darwin comprobó que la naturaleza es "la" que selecciona, de modo natural como cabría esperar, las características de las especies. La superpoblación provoca la famosa lucha por la existencia. Y si la naturaleza es un campo de batalla, lo contranatural también.

sábado, 20 de octubre de 2018

La falacia del costo hundido

Podemos pensar que las personas con origen en países lejanos, con culturas distintas a las nuestras, estarán más cómodos allí y nosotros más cómodos aquí con lo nuestro. Cada uno a lo suyo. A veces no podemos imaginar que alguien decida dejar todo su pasado, incluso a parte de su familia (cuando no toda) para emprender una nueva vida en un país lejano y diferente en prácticamente todos los aspectos, incluso idioma desconocido y una dieta alimenticia totalmente exótica. No podemos creerlo porque quién va a decidir dejarlo todo, abandonar sus proyectos terminados o a medias o sus sueños, para emprender un viaje de azar, sin maleta ni previsiones.

No resulta fácil ponerse en la piel de otras personas que actúan de un modo inmensamente distinto al que tú supones que jamás te tendrías que afrontar. Sin embargo entendemos, a veces con cierta facilidad, las decisiones erróneas que toman personas cercanas o los fracasos de los demás. Por eso debemos conocer cuándo y cómo ocurre la llamada falacia del costo hundido.

sábado, 10 de febrero de 2018

Preferimos competir a ir por libre y los robots serán los mejores en casi todo

El miedo al bochorno, a la vergüenza, al juicio, al cambio de hábitos, a la incertidumbre. Estamos condenados a sufrir premeditadamente para ser lo que creemos correcto y no dejarnos jamás llevar por la emoción, los deseos, algo que supuestamente nos diferencia de la mayor parte de los seres vivos del planeta. Además de los robots. Si seguimos así fácilmente nos confundiremos con ellos, o ellos con nosotros, los robots serán los mejores en casi todo. 

sábado, 3 de febrero de 2018

Vergüenza ante la imposibilidad de responder

Qué vergüenza siente la gente cuando no sabe responder a algo que cree que todo el mundo conoce por cultura (lo que llamamos en el trivial "cultura general") o, lo que no sé si es peor,  por estar informado sobre la actualidad en el mundo. Qué vergüenza. Al llegar a casa lo buscan porque no pueden creerse que no supieran responder a eso. Ah claro, piensan, sí que lo sabía. No, no lo sabías. Cualquier respuesta la has oído o la has leído, pero no has prestado atención y no sabes cuál es la verdad ni de qué lado estás.  Nunca te interesó, y ahora te produce vergüenza, ¿por qué? Además hay que tener en cuenta que internet ya es dirigido, y que el beneficio que trae la personalización de las búsquedas o de la información a mostrar, trae muchos más inconvenientes cuando te das cuenta que no estás viendo, quizás, lo más importante porque Google piensa que no te interesa (y no se equivoca, realmente no te interesa). Es decir, esta novedosa y, hasta ahora, futurista herramienta te trae lo que quieres tener, pero no lo que deberías. Ayuda a encontrar lo que la gente busca, pero no lo que la gente debe saber y conocer. Ni te acerca a la verdad ni te aleja de las malas amistades. La conclusión pudiera ser que te hace más de lo que ya eres un poco. No es momento de poner ejemplos, todos nos damos cuenta de lo que esto conlleva.

Y por todo, y porque la vergüenza es algo que seguimos teniendo, como condición humana o española (todavía no lo tengo claro), animo a todos los periodistas y reporteros a que se sientan libres y que luchen por una educación y una sociedad concienciada con su propio país, que quintupliquen estos reportajes con una cámara (es importante la cámara, pues si no estás visible no hay vergüenza) para que la gente tenga miedo de salir a la calle y encontrarse con el reportero sinvergüenza que le dejará en ridículo delante de todo el país (en el peor de los casos te verá alguien conocido o cuasi conocido). Para evitarlo, mantente “bien” informado.


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